jueves, 11 de febrero de 2010





–¿Cuál es la hipótesis, tesis y demostración de este Teorema? Anne Capelle

–La permanencia de los grandes mitos en el contexto de la vida moderna me conmovió siempre, pero aún más la incesante injerencia de lo sagrado en nuestra vida cotidiana. Es esta presencia, indiscutible a la vez que imposible de analizar racionalmente, la que intento esclarecer en mi obra escrita o filmada, y la que explico bajo forma de parábola en Teorema. Pier Paolo Pasolini.

Teorema, título meditado, pura ironía, pura presencia del fracaso del teorema. El mismo afirma que la obra es una parábola. Una poética donde casi duele la palabra teorema. Una creencia en el mito que es lo que hace que esta obra se acerque a esas fuerzas invisibles, a ese Uno primordial nietzscheano, a la tierra... Pero inevitablemente, como bien sabe Pasolini, su tragedia vive bajo el yugo de la modernidad, de la burguesía y los contrastes. Nos presenta un Teorema, una poesía que pretende ser matemática y, sin embargo, truncada por sus propias convicciones, por su propio lirismo trágico, ensordece el desierto con su grito. El fracaso de su Teorema está ahí, en ese grito, en su manera de traer a lo moderno la esencia del mito que traiciona su lógica, que inevitablemente se ha visto envuelta en lo sagrado, en lo dionisíaco...

Hay dos partes en la película; la primera un "visitante", se presenta en una familia acomodada de Milán. En estas escenas se nos describe a este personaje como un ser ajeno, que por unas razones u otras acaba manteniendo relaciones sexuales con todos los miembros de la familia, excepto el padre. La segunda parte cuenta como las vidas de los miembros de esta familia burguesa cambian a raíz de la partida del visitante.

Hasta aquí podría deducirse que el "teorema" de Pasolini como una serie de causas resultan una serie de consecuencias. Pero el mismo afirma que estos personajes están envueltos en algo que va más allá de la realidad.

Personalmente se me antojan entidades abstractas. El visitante una especie de dios profano, Lucia la representación de la moral, el hijo el arte, la hija puede que el amor o psique o precisamente el enfrentamiento entre ambos, la criada lo sagrado y lo mítico. Por último, Paolo sería quizá la política o el trabajo, porque al final parece convertirse en el propio pueblo: él desnudo caminando por el desierto. Como ya había anunciado en la frase que abre el film "Y Dios llevó a su pueblo a través del desierto". Y ese Dios era el visitante, lo cual podemos deducir por las imágenes del desierto que se intercalan cada vez que tiene relaciones con alguien de la casa. El dios se va, abriendo en flor los instintos más humanos de todos ellos, que ahora se ven desarropados en el nuevo mundo.

El arte parece convertirse en un problema de la técnica y se nos presenta a un joven investigando con la pintura. Manera que podría sugerir una alusión a artistas como Warhol, cuando el joven mea sobre una pizarra o a Pollock cuando derrama la pintura sobre el lienzo. Gesto que también alude al trabajo de otros muchos artistas en el momento que el joven descubre el paso del lienzo de horizontal a vertical. Pero esto es sólo una parte, pues realmente el arte recibe una bonita crítica en los monólogos que realiza el artista mientras trabaja. En los que dice que necesita una nueva técnica que no encuentre juicio, que no tenga parangón y que por tanto haga de la obra una cosa irreconocible y al artista un demente o un anormal no reconocido, incapaz de corregir nada. La obra es una señal que triunfa por casualidad; "Nadie debe comprenderlo" "El autor es un idiota tembloroso" "su vida está reducida a la melancolía ridícula, una existencia que sobrevive con la impresión de haber perdido algo para siempre" y el Réquiem de Bach de fondo...

Es también destacable la primera alusión al arte, cuando el dios-visitante muestra al chico las pinturas de Bacon. Esto podría referirse tanto a la homosexualidad naciente del púber, cuando observan el cuadro de "Dos figuras sobre la hierba". Hecho que se hace plausible en el momento de la despedida cuando él mismo afirma sentirse fuera de lugar, incomprendido... Pero quizá más interesante sea la insistencia en la imagen de "Tres estudios de figuras sobre la base de una crucifixión". Pues esta obra, además de representar a las Euménides del mito clásico que personifican el castigo, la justicia y la venganza. Tema que iría muy acorde en general, con toda la película. Es una de las obras donde, como ha estudiado Michael Peppiatt, Bacon une el mito clásico con la religión cristiana convirtiendo el tema de la pintura en el desplazamiento moderno de lo sagrado. Una forma de "reinventar" el mito y lo sagrado o, más bien, las fuerzas de estos, como el propio Pasolini hace en esta película.

Lucia, la madre, la que afirma no haber sentido nunca interés por nada, una vida vacía, es la burguesa por excelencia y la mujer amparada en el marido. Decía que podría ser la moral por esto mismo, porque es un ser de pura máscara, que una vez abandonado y con el libido encendido sólo ve un camino; el sexo barato y fácil. Sexo que, sin embargo, quizá por reminiscencias y alguna moral anterior, la llevan a "arrepentirse" y entrar furtiva, en su última aparición en el film, en una pequeña Iglesia en medio del campo. Puede que fuera la necesidad de encontrar la redención y, a la vez, una metáfora de la falsedad de la Iglesia, de cómo ha dejado de ser religión (si alguna vez lo fue, en el sentido más sagrado, en el sentido de la unificación del pueblo con lo natural y no con lo aparente) y es simplemente una institución que vende redenciones baratas.


Después la hija, la niña virgen "enamorada" del padre. Aquella soñadora que esperaba el amor en forma de un sustituto paterno, no encuentra salida. Tampoco se la ve buscar, se queda en casa flotando en bailes. Pero cuando vuelve sobre el recuerdo del dios-visitante, una fuerza la aprisiona y la cierra el puño para siempre. Puede que hubiera cambiado al padre por ese ser imposible; el visitante. Y así su suerte se ve truncada, pues ha conocido lo que no puede o no sabe encontrar.

La criada, el ser que no ve desdicha en su futuro, que no se despide del visitante, pues parece que lo conoce. Pues realmente ella, no es de esa familia, no tiene la moral tan rasgada por la sociedad burguesa como ellos. Con su semblante llano como siempre, se marcha al pueblo, a las raíces y decide quedarse sentada en un banquito alimentándose de ortigas, quizá esperando lo que vendría; el milagro. Ella es lo sagrado y lo mítico, el milagro, la transfiguración de lo irracional, de la imposibilidad de escapar a las fuerzas ineluctables. Y sobre todo, la fe, esa palabra, que junto a sagrado, se maldice precisamente por su falta. Porque no tiene lugar ni en la casa, ni en la fábrica, la iglesia o la estación. La más conmovedora de sus apariciones es enterrada en la tierra de un solar que va a ser edificado. Momento en el que aparece la imagen del símbolo comunista, la hoz y el martillo. Pasolini aclara que lo sagrado en el marxismo es lo épico, lo popular, citando a Gramsci. Pero ¿hasta qué punto? ¿Acaso no es el tema central de la película: la descripción de cómo nos hemos alejado de la tierra en la modernidad, del mito, de la tragedia y hemos pavimentado el mundo con un suelo artificial? El mismo crea una metáfora de esto. La anciana acaba sepultada, como si ella, que es lo sagrado, el pueblo y la propia tierra, quedara también sepultada bajo esa futura "construcción", bajo la civilización.

En este punto es donde está tanto la crítica como el desencanto, Pasolini atiza las fuerzas sagradas y primordiales, pero también siente compasión por ellas pues están por debajo del asfalto. Su propio grito al final de la película, es también ese signo, no de una desesperación, sino de una tragedia que ya no es sagrada, una tragedia que es mero drama. Su grito tal vez invoca a ese Dios profano que lo abandonó pero que a la vez le ha salvado. Pues él no queda sepultado como la anciana en la tierra, sino que desnudo queda libre ante la tierra entera. Si este personaje, antes de perderse en el desierto, es el burgués que ha dejado su fábrica a sus obreros: es, parece ser, también una personificación del marxismo. Lo que, a la vez, convierte la última escena en una exaltación de esta misma filosofía; otra forma de "salvación del pueblo". Es más, hay una clara referencia -desplazamiento que nos deja ver la intencionalidad de esa exaltación- en los preludios: después de citar el éxodo y aparecer la imagen del desierto, inmediatamente se suceden imágenes de la fábrica vacía, también desierta. "Y Dios llevó a su pueblo a través de la fábrica"...



....restos de la modernidad....

No hay comentarios:

Publicar un comentario